La primera visión de lo que sería la Sagrada Familia de Barcelona una vez acabada fue el dibujo publicado bajo el título de “El somni realisat” (“El sueño realizado”) el 20 de enero de 1906 en el periódico La Veu de Catalunya, ilustrando una página dedicada al templo en construcción con artículos de varios autores.Esa magnífica imagen efectivamente representaba lo que por entonces, y durante décadas, fue considerado un sueño imposible para algunos y extemporáneo para otros, aunque firmemente consolidado en la férrea voluntad del gran arquitecto y de quienes le sucedieron.

El 20 de febrero pasado, la colocación de la última pieza de la torre de Jesucristo significó mucho más que el final de una etapa de obra con su tradicional puesta de bandera. Representó la concreción de ese sueño que sobrevivió a todo tipo de contratiempos: cuando no fueron las estrecheces económicas hubo de chocar contra los ataques de los puristas del estilo y de la ideología, y hasta con un saqueo e incendio.

Imágenes de la colocación de la última pieza de la cruz de 4 brazos que corona la torre de Jesucristo (https://sagradafamilia.org)

Gaudí partió en 1883 del proyecto de su predecesor, Francisco de Paula del Villar, con algunos cambios. Los avances fueron muy lentos durante aquellos primeros años en que la afluencia de fondos no alcanzó las expectativas, hasta que a principios de la década de 1890 llegó un importante donativo. En ese tiempo el arquitecto había además madurado sus ideas, y esta nueva situación le permitió desplegar su creatividad, concibiendo una construcción mucho más ambiciosa, que él mismo calificó como la superación del gótico.

Ese proyecto fue evolucionando en vida de Gaudí. Reseñarlo excedería los límites de este artículo. En sus últimos años, consciente de  que no acabaría la obra, el arquitecto dedicó sus esfuerzos a la producción de todo el proyecto en un riguroso lenguaje geométrico basado fundamentalmente en superficies regladas alabeadas, que materializó en maquetas de yeso. El lamentable incendio y destrucción del taller en 1936 significó uno de los más duros golpes a la marcha de este sueño, pero no alcanzó a detenerlo gracias a la inquebrantable perseverancia de quienes estuvieron por entonces al frente de los trabajos.

La publicación del primer dibujo de la Sagrada Familia tal como sería una vez acabada. La Veu de Catalunya, 20 de enero de 1906

a construcción de la Sagrada Familia fue objeto a lo largo del tiempo de críticas tanto favorables como negativas. Desde posiciones técnicas, ideológicas y artísticas fue tanto enaltecido como menospreciado. La creciente fama mundial de Gaudí y la consecuente afluencia de visitantes posibilitaron el sostenido avance de las obras en las últimas décadas, lo que cristalizó en que aquel sueño de hace 120 años contenido en un dibujo sea hoy una realidad, a falta de finalizar la fachada de la Gloria.

La Sagrada Familia constituye un ejemplo de experimentación arquitectónica notable, donde Gaudí y sus continuadores aplicaron técnicas y métodos de proyecto y construcción de vanguardia. Frente al debate sobre los criterios de ornamentación y la intervención de algunos artistas, puede decirse que no ha sido traicionado el espíritu de la Sagrada Familia que Gaudí concibió.

El completamiento de la grandiosa cruz que hoy nos observa desde sus 172,5 metros de altura la convierte en la iglesia más alta del mundo, y es el hito que hace realidad el sueño de Gaudí.